24 horas después de todo lo sucedido hasta que monté en el avión, aquí estoy, sentado en el colchón donde duermo, cansado, bastante cansado después de pegarme dos horas de clases de baile junto a mi novia. Ha sido divertido, aunque me veo super patoso, intentaré mejorar.
Pero hasta este momento ya han pasado unas cuantas cosas y os las voy a contar…
Llegué al aeropuerto Salgado Filho de Porto Alegre, esperé la maleta, llegó y SORPREEESAAA!!! candado roto… revisé la maleta y por suerte no faltaba nada. Empezamos bien. Allí estaba Laurita esperándome, que alegría, la verdad es que todo lo que tuve que esperar mereció la pena, estar otra vez con ella me hace feliz y en estos momentos estoy feliz, muy feliz.
Tomamos un taxi para llegar hasta su dulce morada. Primera visión de la ciudad de Porto Alegre, es rara, se ve muy antigua, edificios totalmente destrozados, incluso edificios altos de 10 pisos de altura totalmente vacíos, grises, oscuros… llegamos hasta la casa y descubrí lo que me decía cuando hablaba con ella. Justo debajo de su casa viven muchos vagabundos y otra cosa más que aprendí justo antes de subir a casa. No hay cubos de basura, la basura se tira debajo de un árbol y los vagabundos se encargan de que desaparezca…
Subí a casa, amplia con espacio, no está nada mal. Conocí a Laure-Marine, la compañera de Laura, una chica marsellesa muy simpática. Fuímos a comprar, antes de que se hiciera de noche, siempre tienes que salir antes de que se haga de noche pues los “vampiros” de Porto Alegre pueden salir y quitarte la compra y tú no podrás hacer nada. Lo pongo un poco de broma, pero no es broma, la ciudad es peligrosa y la zona en la que estoy más.
Después de esto llegamos a casa y dormí, un poquito de siesta que me vino muy bien. Después cena y a continuar durmiendo.
Acelero porque sino resulta aburrido. Hoy he conocido un poquito más la ciudad, he comido en un buffet libre por 7,5 reais, o lo que es lo mismo… 3€ más o menos. Paseo por el centro, por donde nadie, NADIE lleva cámaras de fotos, por eso no tengo fotos hechas, cualquiera saca una cámara en medio de la calle… desaparece al instante. He conocido a Sergio y a Moacyr, las personas que cuidaron de Laura al pricipio de su aventura y por la tarde clase de baile… cansado me voy a dormir.
Seguiremos informando, desde POA. Un saludo a todos!!



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