Ansiedad, nervios, cabeza a punto de estallar. Mi cuerpo reacciona de un modo impredecible ante el destino que me espera al otro lado del mundo. Méjico será una realidad dentro de cuatro días. Méjico será mi habitat durante los próximos cinco meses. Méjico será mi tierra y espero que ella me acoja con cariño.
El vuelo es lo que más me preocupa, no me engaño, pero viendo lo bien que les ha ido a la señorita Leblan hasta llegar a San Francisco y a la parejita Miguel-Miri para llegar a Méjico, pues me intento controlar y pienso que si a ellos les ha ido perfectamente, a mi no tiene que irme peor.
Me estreso solo pensando en las miles de cosas que me gustaría hacer antes de partir, el tiempo se me ha echado encima y me ha sido imposible hacer todo lo que quería. Pero bueno, dentro de cinco meses podremos hacerlo. No me preocupo tampoco por ello.
Mañana comenzaré a preparar las maletas, aún no se que me voy a llevar, son tantas cosas que uno no sabe que tomar y que dejar. Lo cierto es que lo único que tengo claro es el portatil desde el que escribo estas palabras. Pantalones, camisas, camisetas, ropa interior, zapatos, zapatillas… 33 kilos de equipaje para cinco meses de estancia.
La aventura comienza en breve, y desde aquí seguiremos informando. Opimundo se convierte en Diario de un talaverano en DF…
¡¡SALUDOSSS!!


somos ruidosos e irrespetuosos pero ellos no se miran al espejo.
Comentarios recientes