En todo este tiempo… [Conversaciones universales]


Y un abrazo a veces... es la mejor medicina

Y un abrazo a veces… es la mejor medicina

– ¿Sabes?, en todo este tiempo he estado pensando…

– Espera.

– ¿Qué?

– ¿En todo este tiempo…? ¿Cuánto tiempo es eso?

– Si me dejases hablar y terminar lo que estoy diciendo, podría completar mi frase.

– Vale, continúa.

– Gracias. Durante todo este tiempo he estado pensando, dándole vueltas a la cabeza y he llegado a la conclusión de que si siguiéramos juntos, las cosas entre ella y yo serían muy distintas.

– ¿Puedes ser más obvio?

– ¿Cómo?

– Claro, si siguierais juntos, no estaríais separados, no estarías pensando todavía en ella como lo piensas, no seguirías recordándola como si fuese una diosa…

– ¿Como si fuese una diosa?

– ¿En serio? ¿Te fijas en esta última mierda que te acabo de decir? ¡Déjalo ya! ¿Cuánto hace ya que se acabó? Mira, ni me lo recuerdes. Si estuvieras con ella, lo único que cambiaría es tu “estado ¿civil?”, ni siquiera eso, pasarías de estar soltero a tener novia. ¿Serías feliz? Lo dudo, ya que otras tormentas rondarían tu alrededor. Piensa en algo distinto, evoluciona. Sé que la situación es jodida, pero creo que puedes conseguir lo que te propongas, no eres tonto y puedes dar mucho…

– Perdona…

– No pidas perdón. Ya está bien de lamentaciones. Sigue adelante… estoy convencido de que encontrarás a alguien, no te voy a decir si mejor o peor ya que si la encuentras, seguramente sea mejor ¿por cuánto tiempo? eso es imposible de saber, ante todo te soy sincero, nunca sabemos que nos depara el futuro, se que suena completamente banal, estúpido y simple. Mis palabras no quieren aliviarte, quieren concienciarte. ¿Existe el destino? no lo se. ¿Encontrarás a alguien? Espero que si, porque te lo mereces.

– Gracias…

[Y cuántas conversaciones como estas habrá escuchado la humanidad…]

Tarde de suerte


Esta tarde la recordaré por mucho tiempo, no solo yo también las dos personas con las que la he pasado, Tito y Pedro. Una tarde en la que un servidor gana dos de dos partidas de bolos, otra de billar (junto a Tito) y ve como sus dos amigos tienen la suerte de ganar a un par de desconocidos al billar gracias a la BOLA NEGRA debe ser recordada.

La tarde comenzó en la bolera, una partida ajustada en la que gané por dos puntos a Tito, hizo que el tercero en discordia pidiera revancha, y cuando me distancié en más de treinta puntos en la cuarta o quinta tirada, sabía que estaba de suerte, aunque al final ganase por los pelos. Pedro, el pobre, se quedó de nuevo el tercero.

Un leve descanso en el McDonald´s y a jugar una partidita de billar, dos contra uno. Pedro comienza ganando, llega un grupo de muchachos pidiendo jugar la siguiente contra dos de nosotros, nos verían patosos… seguimos nuestra partida y gracias a los aciertos de Tito y a mi puntería en la última tirada ganamos al billar.

LLegó el reto, dos desconocidos contra Tito y Pedro. Los desconocidos nos dejan temblando, nos sentimos humillados, nos están dando de lo lindo, solo les falta la BOLA NEGRA y… QUÉ MALA SUERTE!!!! la meten donde no tenían que meterla, ellos pierden y nosotros ganamos. Nos reímos, soltamos los palos y salimos marchando con la cabeza bien alta. La cara del compañero del que falla es un poema, pierden.

Una tarde de risas, una tarde de cachondeo que acaba mejor que empieza. Una tarde entre amigos para recordar.