Casi las dos


Son casi las dos de la mañana y me pongo a escribir sin saber muy bien lo que quiero expresar. Tan solo me dejo llevar por el movimiento de mis dedos sobre el teclado del ordenador. Tengo sueño. No pienso.

10 de diciembre. Fecha importante pues hoy cumple años mi madre, a nadie le importa salvo a aquellas personas que nos importa. Solo escribo. Felicidades mamá.

Continuamente me repito que debería pasarme más por este pequeño rincón del ciberespacio. El cual desde abril no supo más de mi hasta este preciso momento. ¿Y por qué ahora? ¿por qué me pongo a escribir casi a las dos de la mañana? No lo se, no le busco el sentido. Solo escribo.

Miro a mi alrededor y veo mi habitación, no tan desastrosa como estaba hace un rato, no tan limpia como le gustaría a mi madre. Me miro las manos y pienso en lo que debo hacer mañana. Muchas cosas… o no tantas. Me dejo llevar. Se acerca la hora.

Entre cine y música, mi cerebro piensa en una nueva historia. Una nueva creación. Un nuevo proyecto. Pienso también en el proyecto que tengo entre manos junto a un grupo de personas increíbles. Pienso en lo bueno, lo malo llega solo. Dos minutos más.

En 21 días acabará este 2014, prefiero aún no hacer ningún tipo de resumen, ni de análisis, prefiero esperar. Me quedo pensando… pasan los segundos… Son las dos.

En cuatro días arrancamos…


Ansiedad, nervios, cabeza a punto de estallar. Mi cuerpo reacciona de un modo impredecible ante el destino que me espera al otro lado del mundo. Méjico será una realidad dentro de cuatro días. Méjico será mi habitat durante los próximos cinco meses. Méjico será mi tierra y espero que ella me acoja con cariño.

El vuelo es lo que más me preocupa, no me engaño, pero viendo lo bien que les ha ido a la señorita Leblan hasta llegar a San Francisco y a la parejita Miguel-Miri para llegar a Méjico, pues me intento controlar y pienso que si a ellos les ha ido perfectamente, a mi no tiene que irme peor.

Me estreso solo pensando en las miles de cosas que me gustaría hacer antes de partir, el tiempo se me ha echado encima y me ha sido imposible hacer todo lo que quería. Pero bueno, dentro de cinco meses podremos hacerlo. No me preocupo tampoco por ello.

Mañana comenzaré a preparar las maletas, aún no se que me voy a llevar, son tantas cosas que uno no sabe que tomar y que dejar. Lo cierto es que lo único que tengo claro es el portatil desde el que escribo estas palabras. Pantalones, camisas, camisetas, ropa interior, zapatos, zapatillas… 33 kilos de equipaje para cinco meses de estancia.

La aventura comienza en breve, y desde aquí seguiremos informando. Opimundo se convierte en Diario de un talaverano en DF…

¡¡SALUDOSSS!!

 

New Life


Desde mi último post hasta hoy mi vida a ido dando tumbos sin sentido de un lugar a otro, de unas sensaciones a otras… de una vida a otra. Sucesos inesperados y sucesos totalmente esperados han chocado con mi ser en las últimas semanas, y debido a las circunstancias de la vida me encuentro hoy, a una semana de tomar un vuelo destino Méjico D.F. dónde viviré los próximos cinco meses, escribiendo esto.

Una nueva vida, una nueva aventura, un nuevo mundo. Nuevos modos de pensar, querer aprender cada día algo más y evitar cometer errores pasados en el futuro. Madurar, crecer, aprender, seguir hacia delante sin mirar atrás. Mantener recuerdos, creer en los amigos, en la familia, en aquellos que te quieren.

Me pongo triste y alegre. Me pongo nervioso y relajado. Estrés, aventura, viajes, nervios… palabras que se agolpan en mi mente y que debo distribuir perfectamente para no volverme loco. La emoción me embarga y los nervios me estresan… en una semana estaré dentro de un avión, sobrevolando el océano con dirección a Atlanta, ahí bajaré y tomaré otro vuelo dirección Ciudad de Méjico.

Aquí empezará mi nueva aventura, mi nueva vida.

Seguiremos en contacto.

El internado


Hoy no voy a hablar de ninguna noticia en especial, y aunque el título del post sea sugerente, tampoco voy a hablar de la serie de Antena 3, que ya murió hace unos meses. Hoy voy a hablar de mi y de como se presentan las próximas dos semanas. ¿Vacaciones? No, ya me gustaría a mi tener un tiempo de vacaciones, de relajación total y de poder disfrutar de todo y desestresarme al completo.

La semana Santa se presenta jodida. Estudiar, estudiar y trabajar. Ese es el resumen de estos días próximos. El curso ya ha finalizado y falta lo mejor, los exámenes finales. Cuatro exámenes en dos días. Que ya los podían haber puesto un poco más separados, pero no. Los próximos días 26 y 27 de abril serán de nervios y estrés al máximo. Y por ello, la próxima semana estudiaré como un condenado para sacar todo hacia adelante y no tener que estudiar mucho más a partir de esa fecha.

Por otra parte está mi querido cine, nótese la ironía. Mi lugar de trabajo y del que tengo ganas de escaparme. No falta mucho ya para poder salir marchando. No es que trabaje mal, o me lleve mal con la gente. Es cuestión de que llevo casi tres años trabajando en un lugar en el que no puedo disfrutar de fines de semana o festivos. Alguno cae pero es lo mínimo. Estoy cansado de diversas aptitudes y estupideces de ciertas personas que me acaban amargando algunos días. Se que esto me pasará siempre, en todo lugar en el que trabaje, pero pienso que mi ciclo en el cine está llegando a su fin.

Méjico me espera en agosto y yo, cada día más, pienso que es un buen lugar para aprender, para vivir, para madurar y evolucionar, para sentir que no puedo apalancarme en un único sitio y que este viaje me traerá más bien que mal. La fecha de mi partida se acerca, pero ahora debo pensar en esos cuatro exámenes que me esperan a la vuelta de la esquina.

Un saludo.

¿Imposible?


Delante de la pantalla comienzas a pensar y los pensamientos se quedan en eso… La pereza te gana cada vez que te enfrentas al folio en blanco, al teclado, al monitor y tu imaginación no vomita lo que lleva dentro. No es otra cosa que pereza lo que te hace imposible demostrarle al mundo que puedes escribir algo y que te gusta hacerlo, no es otra cosa que pereza lo que te confirma como un gran estúpido que no se atreve a hacer lo que quiere.

Esta pereza debe terminar y con ella seguir con los proyectos que tienes en mente. Esos proyectos deberían hacerse realidad y tú mismo te estas negando a hacerlos ver la luz. Proyecto de escribir, de crear, de hacer sentir a la gente algo por lo que quedarse a seguir leyendo esto.

El mundo en 28 días ha vivido situaciones terribles, un terremoto ha quitado la vida a más de 150.ooo personas. La rabia me invitaba a escribir y la pereza me quitaba las ganas de mostrar mi dolor por lo sucedido. Hoy lo escribo, dos semanas después del suceso, dos semanas en las que los Haitianos continúan esperando que la ayuda se intesifique, con el miedo en el cuerpo por lo que pueda pasar.

Hoy escribo con un poco de rabia en el cuerpo y pensando en que me gusta escribir y que debo hacerlo. ¿Imposible? No, espero hacerlo cuanto antes.

Un saludo.

Microhistorias: ¿Sigo soñando?


Solo me faltan cien metros para llegar a la meta, cinco me separan del primer clasificado. Mis últimas fuerzas las guardo para los últimos cincuenta metros, se que puedo adelantarlo. Aguanto, paciencia, ya. en los últimos 15 metros paso por delante de él y finalizo primero, gano la carrera, he cruzado la meta con los ojos cerrados y…

… aparezco en un desierto, arena por todas partes. El sol se refleja en la extensa llanura amarilla y hace que me ardan los ojos como si me los estuvieran quemando con ascuas, el sudor se hace insoportable, la angustia me ahoga, me siento en el suelo y abrazo mis piernas…

… el suelo arenoso desaparece y caigo. El agua encharca mis pulmones, nado hacia la superficio y salgo para tomar bocanadas de aire que me ayuden a respirar. Entre tanto, agotado y casi sin fuerzas intento llegar a tierra firme para sobrevivir. Al fin llego…

… altos edificios se encuentran frente a mi. Miles de personas en la calle aguantan la respiración mientras miran hacia el cielo. Subo mi cabeza para ver… una luz cegadora se dirige como un rayo hacia nosotros, cada vez se hace más y más grande, el final se acerca, cierro los ojos…

… los vuelvo abrir. Apago el despertador y me incorporo temblando y enciendo la tele. Las noticias informan de nuevos atentados en Iraq y Afganistan, decenas de muertos se encuentran en las calles. Dos mujeres asesinadas a manos de sus parejas sentimentales, el rojo es el color. Pongo mi cabeza entre mis manos, cierro los ojos y me pregunto… ¿Sigo soñando?

Microhistorias: Última sesión


Sentada en un sofa rodeada de gente con el mismo problema una mujer mayor, pongamos 70 años, recibe su última sesión de quimioterapia tras largos meses de tratamiento. Esta mujer no pierde nunca el ánimo, aquel que se encuentra a su alrededor ríe con ella de las muchas historias que cuenta en ese preciso momento.

Su sonrisa y su voz alegran a cualquiera, pensé yo. Poca gente tiene tanto ánimo al encontrarse en una sesión de quimioterapia, lo único que la provoca son unos leves estornudos que subsana con un caramelo en la boca.

Mientras ve la tele cuenta a su compañera de terapia una pequeña parte de su vida. La mayor de seis hermanos, un padre alcohólico que maltrataba a su madre pero al que nunca guardó rencor ni odio debido a que cuando no estaba borracho era una grandísima persona, según ella y una madre que siempre cuidó de ella y de los suyos.

Ella fue la única que supo enfrentarse a su padre para que dejara de maltratar a su madre, ella pudo con él y no volvió a tocarla. Eso contaba con un aire melancólico, pero con fuerza y una sonrisa en la boca al mismo tiempo que se alegraba al ver en la tele que el profesor Neira salía del coma después de muchos días ingresado.

Con un gorro de lana en la cabeza, sin ningún tipo de vergüenza por su falta de cabello, la mujer reía y decía que a ella le gustaba estar igual que un hijo suyo, “calvito”.

Una mujer con fuerza, que acabó su última sesión de quimio despidiéndose de aquellas personas que se encontraban en la misma sala y deseándoles toda la suerte del mundo y mucha salud para el futuro. Muchas gracias por ser así.

Esta es la primera microhistoria que escribo, es un hecho real, seguro que más de una persona tiene esta misma historia, una vida muy dura, superación, fuerza y sobre todo alegría, una pequeña lección para ser feliz y no caer en la amargura.